Eating out, Travel

Fresco de verano

Los viajes siempre han sido algo que me apasionan de forma que me es casi imposible describir. Definitivamente me considero una persona que sufre ferozmente de wanderlust.
Mi verano se ha visto lleno de estudios, un viaje por Europa del este, lugares ocultos de Barcelona comida fresca (que por vagancia no he subido aquí, pero puedes mirar en mi Instagram), monumentos y festivales de música. Hace unas semanas emprendí en un viaje superlowbudget de una semana a Budapest, Vienna y Praga, y la verdad es que fue totalmente mágico. A continuación un pequeño ‘photo diary’ de lo que fue de mí en ese viaje, y un poco de mi regreso a Barcelona.
Budapest debe de ser la ciudad en la que la paz me ha invadido repentinamente de una forma que solo me pasa cuando estoy frente al mar, algo un poco irónico porque es una ciudad que no tiene mar, solamente un río, pero los ríos no son igual de potentes que el mar, jamás.


Crumble de grosellero negro (black currant)

Cervecita, nunca, nunca puede faltar la cervecita.

En el mercado local de Budapest, mi happy place
Comiendo ilegalmente, porque soy una rebelde. Hah.

Helado de pistacho en la estación de tren de Budapest, partiendo hacia Vienna.

Sour cherries, esperando que salga el tren hacia Vienna

Vienna: segunda vez que visitaba esta preciosa ciudad, y naturalmente con otros ojos. Llegué enferma debido a cansancio, poco dormir y defensas bajas. Suerte que mi mejor amiga vive allí y llegué a que me cuiden.

Probamos helados de una heladería vegan, llamada Veganista (¡un premio a la creatividad aquí, por favor!), y estaban EXCELENTES.

Helado de Matcha y leche de coco. A-fucking-mazing.

Andrea y su helado de coco, que nunca cambiaría.

Praga…Ah, Praga. Una ciudad a la que siempre quiero volver. Siempre va a tener algo nuevo para mí, una nueva Opera, una nueva presentación de Ballet, alguien nuevo con quien ir… En fin debe de ser una de las ciudades que más enamoran en la que he tenido el completo placer de estar.

Vista de la ciudad de Praga desde el reloj Astronómico.

Frutas de la temporada! <3

Selfie de desayuno, de camino a turistear. (Un minuto de silencio para mi bolso que me robaron el mismo día que llegué a Barcelona!)

Trdelník. Este es uno de los pasteles más tradicionales de Hungría (se ve muchísimo en las calles de Budapest), y también es muy típico en la República Checa. Está hecho de una forma que queda como un pequeño cilíndro, con una masa a base de nueces como las almendras y lleva azúcar moreno y canela. Se come calentito y está riquísimo!

¿Pensaban que iba a ir a Europa del Este y no iba a comerme una salchicha grotescamente vulgar con mucha mostaza? Pues pensaban mal, muy mal.

Café y pastelería típica de Praga.

Y para finalizar, helado de grosellero negro. El grosellero, que también es conocido como Redcurrant o Blackcurrant es una baya que ahora mismo está en temporada y por ende se comen en todos lados. Tiene un sabor muy ácido y amargo, es muy típico de la repostería y los helados.

Mañana empieza otro viaje, esta vez el destino es Lisboa, específicamente para asistir al festival de música Optimus Alive, no podría estar más emocionada.
¿Alguien me recomienda algún lugar para comer o ver en Lisboa? Estoy abierta a propuestas! 🙂

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